Por qué los niveles de ruido en las tiendas minoristas alejan a sus mejores clientes durante las fiestas
Según una publicación de Stacie Frazier, mediciones recientes de decibelios realizadas en un entorno minorista de lujo durante la temporada navideña mostraron niveles de sonido base de 66-70 dB, con picos que alcanzan los 75-85 dB (medidos durante períodos de baja afluencia de clientes).
¿Por qué es importante?
Está ampliamente demostrado que los niveles de sonido superiores a 65 dB interfieren con la conversación, la concentración y la toma de decisiones. A partir de 75 dB, los entornos comienzan a asemejarse al tráfico denso de una ciudad, condiciones poco ideales para una compra consciente. Pero la verdadera cuestión es a quién afecta más.
La realidad económica:
En muchas categorías minoristas, especialmente en el lujo:
- Las mujeres de entre 50 y 70 años controlan un patrimonio neto estimado de 19 billones de dólares
- Toman la mayoría de las decisiones de compra en el hogar
- Representan una proporción desproporcionada de clientes recurrentes y de alto valor
Al mismo tiempo, los cambios auditivos relacionados con la edad son extremadamente comunes. En entornos con mucho ruido, la claridad del habla disminuye drásticamente, lo que provoca preguntas repetidas, voces más altas, visitas más cortas y que los clientes se marchen sin comprar.
Las investigaciones sugieren que los entornos acústicos optimizados pueden aumentar los ingresos entre un 5 % y un 10 %.
La contradicción del ritmo:
Cuando la autora impartía clases de marketing de lujo en congresos del sector, la experiencia sensorial era fundamental, incluyendo el sonido y el ritmo.
Los resulktados de la investigación son claros:
- La música de ritmo lento (40-76 BPM) fomenta la compra prolongada.
- La música de ritmo rápido (más de 108 BPM) acelera el movimiento y acorta el tiempo de permanencia.
Sin embargo, durante las fiestas, muchos minoristas recurren a listas de reproducción de ritmo rápido y volumen alto, justo lo contrario de lo que requieren los entornos de lujo.
El efecto de amplificación de las fiestas:
La psicóloga clínica Linda Blair ha observado que la música navideña repetitiva a volumen alto aumenta la carga cognitiva, lo que dificulta la concentración tanto de los compradores como del personal.
Esto agrava:
- Fatiga por la toma de decisiones
- Estrés
- Menor interacción
- Salidas más rápidas
La tormenta perfecta:
Volumen alto. Ritmo rápido. Listas de reproducción repetitivas. Máxima presión para tomar decisiones. Todo esto afecta al grupo demográfico más fiel y con mayor gasto.
Soluciones prácticas:
✓ Controlar los niveles de decibelios
✓ Adaptar el ritmo al comportamiento deseado (más lento para el lujo)
✓ Establecer estándares de volumen por grupo demográfico
✓ Crear zonas acústicas
✓ Capacitar al personal sobre las barreras de comunicación relacionadas con el sonido
✓ Rotar las listas de reproducción intencionalmente
En resumen:
El sonido no es solo un ambiente. Es una infraestructura estratégica.
Cuando tus clientes más valiosos no pueden escuchar a los empleados, no pueden pensar con claridad y se van debido a una sobrecarga sensorial, todos pierden.
La estrategia de sonido debe ser intencional, no predeterminada. Podemos, y debemos, hacerlo mejor.
