Cuando una marca industrial decide escucharse a sí misma
En un entorno saturado de estímulos visuales, cada vez más marcas comprenden que la coherencia no puede ser solo gráfica. Un sonido consistente en todos los puntos de contacto refuerza el reconocimiento, construye recuerdo y, sobre todo, activa una conexión emocional más profunda a través de una experiencia verdaderamente multisensorial.
Bosch acaba de dar un paso significativo en esta dirección con el lanzamiento de su nueva identidad sonora global. El corazón del sistema es una melodía de cinco notas, registrada como soundmark, que actúa como leitmotiv de todo el universo musical de la marca. No se trata solo de un audio-logo: es un ADN sonoro diseñado para adaptarse a múltiples formatos, géneros y contextos.
Desde spots de televisión y vídeos de producto hasta ambientación en eventos, ferias o sonidos de interfaz integrados en productos y apps, la propuesta demuestra algo clave: el sonido no es un accesorio, es una arquitectura estratégica.
Especialmente interesante es el próximo lanzamiento de una herramienta interna tipo “music mixer” que permitirá a empleados de todo el mundo generar versiones musicales coherentes con la identidad, bajo un marco controlado pero flexible. Esto apunta a una tendencia clara: democratizar la implementación sin perder gobernanza sonora.
Bosch confirma así que la identidad sonora no es solo comunicación, sino sistema. Y cuando el sistema suena coherente, la marca se vuelve verdaderamente memorable.
Puedes escuchar la nueva identidad sonora aquí

